“Urge cambiar la estrategia contra el narco”

Seguridad ciudadana

Experto Jorge Nieto Montesinos, hace el llamado de alerta, en momentos en que el gobierno de Estados Unidos ha prometido US$ 200 millones para reforzar la seguridad en CA

Por Mauricio Miranda | Mar 23, 2011

Si después de cuarenta años desde que el gobierno del presidente estadounidense Richard Nixon le declaró la guerra, el narcotráfico sigue tan campante como siempre, buscando nuevos mercados, infiltrando a cada vez más instituciones policiales y de justicia, provocando más guerras entre sus cárteles y células con sus correspondientes saldos de muerte y heridos --incluyendo civiles inocentes--, desestabilizando el orden social en los estados y ciudades más vulnerables, y por supuesto, generando más ingresos de dinero y blanqueo de capitales a quienes se dedican al negocio: ¿No llegó el momento de detenerse y preguntarse, contra qué se está luchando?

Ese es el “alto obligado” que de acuerdo a Jorge Nieto Montesinos, presidente del Instituto Internacional para la Cultura Democrática, y consultor internacional en temas de crimen organizado, tienen que poner sobre la mesa sociedad civil, gobiernos, ejércitos, policías, y demás afectados, en lugar de seguir desgastándose para nada.

“Tenemos la obligación de preguntarnos: ¿Esta estrategia ha tenido éxito? ¿O ha fracasado? No podemos seguir poniendo esfuerzos en hacer muy bien lo que está mal”, criticó Nieto en entrevista con Conexiones.

“Silenciosa tolerancia con políticas fracasadas”

El especialista indica, que mientras Estados Unidos se mantiene como el principal mercado consumidor de estupefacientes en la región, y Europa y América Latina comienzan a desarrollar “un importante mercado de consumo de drogas”, en estos momentos “la droga cuesta menos, hay más consumidores, y la oferta de drogas se ha multiplicado”. “Ya no solamente es la vieja marihuana, el opio, el hachís; ahora hay que agregar las drogas sintéticas de muy fácil preparación”, enfatizó.  

“La impresión que yo tengo es que tenemos una silenciosa tolerancia con políticas fracasadas y nadie se atreve a decir, que esa estrategia, es fracasada, que está multiplicando la oferta de las drogas, que la está llevando más cerca de nuestros hijos, porque esa es la realidad. ¿Por qué nos negamos a hacer un balance objetivo?”, se pregunta Nieto.  

“La cantidad de toneladas métricas de cocaína que se exporta, y la cantidad de hectáreas en las que se cultiva la hoja de coca, sigue siendo hoy, más o menos, el mismo que después del éxito colombiano. ¿No queremos ver las cifras? ¿No queremos tomar en serio los datos?”, exhorta.

Pero la crítica fuerte va dirigida al gobierno de Estados Unidos, desde donde, según él,  se conduce esta estrategia de que todos, desde México hacia el sur, tienen que ponerse el overol y trabajar para impedir que la mercancía cruce la frontera norte, mientras allá, no se hace el esfuerzo suficiente para erradicar la creciente demanda de drogas y sicotrópicos.

“¿Por qué somos aquí los que aplicamos esa política estricta de interdicción, de guerra, donde cada vez más nuestras fuerzas y las de todos los países participan como policías nacionales en ese combate, descuidando tareas de seguridad nacional propiamente?”, señala. 

Un reciente informe de Naciones Unidas reveló que unos 38 millones de personas en Estados Unidos consumieron drogas ilícitas en 2009, unos dos millones 500 mil más que lo reportado en 2008.

Por otro lado, entre 1999 y 2007 se duplicó en dicho país la cantidad de fallecimientos asociados a las drogas hasta llegar a las 38 mil 371 en ese último año, e inclusive, en algunos Estados, superaron las muertes por accidentes de tránsito, según el documento de Naciones Unidas.

En México, desde que el gobierno del presidente Felipe Calderón emprendió una guerra contra el crimen organizado y contra grupos de narcotraficantes, se han registrado más de 35 mil muertes vinculadas a la violencia desatada, en lo que se ha denominado, la peor crisis de seguridad ciudadana sufrida en el país azteca. 

A continuación, las reflexiones que Jorge Nieto Montesinos compartió con Conexiones durante el Foro de Seguridad en Centroamérica realizado en la Universidad Centroamericana recientemente.

CONEXIONES: ¿No es demasiado complejo hacer esta revisión del modelo aplicado en la lucha contra las drogas?

JNM: Cuando pones todos juntos los indicadores disponibles, te das cuenta de que es una política fracasada. El consumo de drogas se ha extendido, la calidad de las drogas se ha elevado, el precio se ha bajado, la cantidad de drogas ofertadas en el mercado es mucho mayor. Han aparecido nuevas drogas como las sintéticas. El poder de las bandas criminales es enorme. Su capacidad de destrucción y corrupción de los Estados, está siendo mostrada como muy grande. ¿Qué sentido tiene seguir haciendo mejor lo que está  mal? En Estados Unidos tienen tan claro esto, que no lo aplican en su territorio. Urge cambiar la estrategia contra el narco.

¿Este escenario de violencia en México, en verdad se puede trasladar a Centroamérica?

Para empezar usted ve que en Guatemala, ya hay una presencia importante del grupo criminal Los Zetas. Y adicionalmente usted tiene en algunos países del área, como El Salvador, una masa disponible juvenil muy grande, organizada en bandas, que además tienen el control y conocen perfectamente la ruta que va de Centroamérica a los Estados Unidos, que es precisamente la ruta del tráfico de drogas, y por eso hoy participan en un modo activo en la trata y el tráfico de personas.

Por otro lado, no olvidemos que es un problema de rutas, y las rutas tienen que ver con qué ruta es más directa, más pronta y más segura. Si usted mira en el mapa de México, las viejas rutas del contrabando –estamos hablando de las rutas de hace 100 ó 120 años-, son las rutas hoy día del tráfico de la droga. La geografía manda en ésto.

¿Cuándo podría verse más claramente esta situación en Centroamérica?

No lo sabemos. Hay una batalla que se está dando en estos momentos, cuyos resultados todavía es incierto. ¿Cuál es la temporalidad de esta batalla? ¿En qué momento se resuelve? ¿Tendrán las conexiones organizativas para poder hacerlo o no? No lo sabemos.

En el caso de Colombia, los mexicanos eran los comercializadores del negocio. Los dueños eran los colombianos. Y comenzaron a establecer redes en función de eso. Pero cuando los propietarios son derrotados, cuando los carteles grandes se convierten en nada, y se desarticulan y se pulverizan en mini cartelitos… tú requieres para producir un negocio de esta magnitud un nivel de organización, de inversión, muy grande. Entonces los mexicanos ven una ventana de oportunidad, y se apropian del negocio. ¿Cómo va a ocurrir después de que México derrote –si lo logra hacer- a las bandas criminales? ¿Van a ser ellos los que se van a desplazar a Centroamérica? ¿En Centroamérica van a surgir carteles nuevos? ¿Cuál es la otra vía posible para llegar al mercado estadounidense?

Estados Unidos consume tres veces lo que Europa consume. Lo que pasa es que Europa está creciendo a una velocidad diez veces más alta que la del mercado americano. Entonces, en el futuro Europa va a ser un gran mercado. A lo mejor hará que haya rutas diferentes, emplazamientos distintos; el norte de África puede convertirse en un espacio geográfico para el desplazamiento del negocio.

¿Los países centroamericanos tienen claro de que se puede presentar un escenario muy difícil, como el hecho de que se traslade toda violencia?

Yo creo que en general, hay una conciencia débil sobre el fenómeno. Por un lado, porque no se sacan las consecuencias de la información que ya se tiene: la estrategia actual está fracasada. No hay un mundo sin drogas. Hay un mundo con más drogas y más drogadictos. Si ese era el objetivo, fracasó.

¿Qué otros objetivo se propuso esa estrategia? Impedir que la droga llegue al mercado estadounidense. Porque en realidad, lo que se llamó la guerra contra las drogas, es la guerra contra la oferta de drogas, por eso la guerra ocurre aquí, en este lado, la violencia está acá, no está en Estados Unidos.

Ellos regulan el mercado interno de distribución de drogas, como lo hace cualquier policía municipal con el vendedor de discos piratas.

¿Pero estos países de la región no están siendo lo suficientemente beligerantes?

Yo creo que debería de alzarse la voz más fuerte, aprovechando que se cumplen los 40 años de la guerra contras las drogas, para hacer un balance. Centroamérica necesita un balance de su lucha contra las drogas, y en general de la lucha internacional contra las drogas.

El gran problema que tenemos aquí, es que el impulsor de la política de la guerra contra las drogas es un país muy poderoso, que tiene capacidad de imponerle al resto sus propias iniciativas.

Entonces, es necesario tener mucha fuerza regional, subregional, para poder decir: “No señor, así no”.

¿Quién gana con el tráfico de armas? Las balas se revientan aquí, pero quién vende las armas. El 94 por ciento de las armas en México, provienen de Estados Unidos.

No van a tomar ninguna medida, porque el lobby de las armas es muy poderoso en Washington.

El 40 por ciento de las armerías, que venden armas en los Estados Unidos, están ubicados en la frontera sur, en la frontera con México, porque se las están vendiendo a los narcotraficantes mexicanos.

¿Dónde se realiza el 80 por ciento del lavado de dinero? En el sistema financiero norteamericano. ¿Esos no son temas? Entonces, no cooperemos en lo que está mal, cooperemos en lo que está bien. 

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