Bluefields asolado por narcotaxis y sicarios

Seguridad ciudadana

Foto: martina pannagl/Flickr

Panorama social empeora en la cabecera municipal de la RAAS, mientras las respuestas institucionales siguen siendo insuficientes

Por Mauricio Miranda | Mar 30, 2011

La costeña ciudad de Bluefields empezó a sufrir durante al menos el último año y medio, el flagelo de dos nuevos fenómenos delictivos vinculados al narcotráfico: la aparición de los llamados “narcotaxis”, flotas de vehículos utilizados para distribuir drogas --afectando especialmente a jóvenes estudiantes de primaria y secundaria--;  y los asesinatos a sueldo ejecutados por sujetos foráneos contratados para “pasar la cuenta” en conflictos de vendetta y competencia entre bandas enemigas, revelaron un periodista originario de la localidad, y un estudio del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).

Ervin Espinoza, periodista de radio en Bluefields, denunció la proliferación de “narcotaxis” que sin mayor control y sin que hasta ahora se haya comenzado una investigación policial profunda, continúan circulando por los barrios de dicha ciudad, distribuyendo drogas entre los pobladores, y acechando a jovencitos cuyas edades oscilan entre los 14 y los 17 años.  

Espinoza denunció esta situación durante un foro sobre seguridad en Centroamérica, realizado días atrás en la Universidad Centroamericana (UCA), y en esta ocasión, explica a Conexiones, lo que según él, además de ser vox populi en Bluefields, ya involucró a la Policía Nacional, al resultar identificado uno de sus miembros en este ilícito negocio.

Es negocio familiar

“El rollo de los narcotaxis tiene como año y medio. Viene a partir de la aparición de varias familias que se dedican a la narcoactividad, no vendiendo drogas, sino que se dedican al traslado desde la parte sur hacia el norte del país, hacia Honduras, y a la facilitación de medios, como por ejemplo pangas, gasolina, dónde acampar de día y salir de noche”, explicó el comunicador.  

Según él, se trata de entre cuatro o cinco familias que con el tiempo se asentaron en Bluefields. “Algunos de ellos son de Río San Juan, otro de Tasbapauni, que es una comunidad de (el municipio) Laguna de Perlas (en la RAAS). Aparecieron unos que estuvieron en Corn Island un tiempo, y en la Isla Gran Caimán (en el Mar Caribe). Estos son los más recientes”, señaló. 

“Luego, empezaron a comprar vehículos (modelo) Atoz, que son la mayoría de los taxis en Bluefields, marca Hyundai. Empezaron a trabajar como cuatro o cinco carros por familia. No sé si era como una manera de lavar dinero, o si era una método planificado para distribuir droga en Bluefields”, dijo Espinoza.  

“Aparentemente andan trabajando. Pero lo que hacen es distribuir droga o vender droga. El pasajero se sube, el supuesto pasajero, le compra la droga, y lo va a dejar a tal punto. Ese es el principal objetivo. Otros se dedican a abastecer a algunos expendedores”, relató.

Según él, algunos de estos automóviles llevaban pintada en la carrocería la hoja de marihuana, y son vehículos “bien dotados de radios, parlantes, carros que según ellos andan muy lujosos”. Fue cuando la población comenzó a sospechar, dijo.  

Jovencitos, las principales víctimas

“Aparecieron unos padres (de familia), que empezaron a investigar a sus hijos, porque aparentemente andaban metidos en el consumo de cocaína. (Eran) como cinco o seis familias. Estas familias, vieron cómo sus hijos e hijas de 14 a 17 años, estudiantes de primaria y secundaria, empezaron a actuar raro, a perderse de noche.  Los sometieron a un proceso de investigación, y llegaron hasta la Policía. Los chavalos se vieron tan presionados que tuvieron que decir quiénes les estaban facilitando la droga”, afirmó Espinoza.

“Ellos no quisieron decir nombre, pero dijeron que taxistas eran los que les facilitaban la droga”, señaló el periodista, quien aseguró que a raíz de estas denuncias, algunas de estas familias tuvieron que abandonar la ciudad “por temor a represalias”.

“La Policía Nacional realizó una investigación, y ellos contabilizaron como 50 ó 60 vehículos que se dedicaban a eso. Luego hubo una denuncia, de que hasta un policía tenía que ver con esto, porque se subía a los taxis cobrando coimas. Esto fue público. En las radios se decía que esto era un impuesto que él cobraba. Le dieron de baja, lo sometieron a un proceso de investigación”, afirmó.

Operan de noche

Los “taxistas” distribuidores de droga aprovechaban la oscuridad de la noche para operar con mayor tranquilidad, según el periodista radial. “La gente los comenzó a llamar los “narcotaxis”.  Incluso llegaban a colegios de secundaria. Captaban a chavalos, se los llevaban en los vehículos a lugares muy periféricos de la ciudad. Consumían cocaína, después tenían relaciones sexuales con las chavalas”, denunció a través de Conexiones.

Sin embargo, el comunicador social lamenta que hasta la fecha la Policía Nacional no haya mostrado alguna investigación a profundidad sobre el caso.  

“¿Cuándo los van a quebrar?”

“Nosotros lo hemos demandado en distintas ocasiones y en distintos medios de comunicación, pero hasta hoy, no hay una respuesta. La mayoría de los vehículos siguen operando. La población sigue demandando (respuestas)”, expresó.  

“Lo peor es que la población sabe y dice: son fulano de tal. Sabe que aparecen con carros lujosos, de último modelo. La gente dice: están en tal lado, aparecen regalando dinero repartiendo dólares entre sus mismos allegados. Y la gente se dice: ¿Cuándo los van a quebrar? Y nosotros queremos una investigación a fondo, urgimos de una investigación a fondo, se lo pedimos a la Policía, por favor”, solicitó.

IEEPP confirma existencia de “narcotaxis”

Esta semana, el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) divulgó un estudio en el cual se detallan los alarmantes niveles de consumo de drogas en esa misma ciudad puerto, y además, confirma las operaciones de estos “narcotaxis”.

Según el estudio “Drogas y Delitos en Bluefields”, “se detectó que las redes criminales buscan cómo crear adicción en los más pequeños para un tener un mercado permanente de venta y compra de drogas a nivel local”.

“Los expendedores de drogas --continúa el informe--, están acosando a los estudiantes de primaria y secundaria de esta ciudad, y una de las estrategias hasta ahora comprobadas, es llegar a ellos a través de los conductores de taxis”.

Por otro lado, según líderes de los barrios, actualmente están funcionando 340 expendios en 16 barrios de Bluefields, recoge el documento.

Otro dato: la cantidad de lugares públicos de consumo de drogas identificados por la población, se incrementó de 12, en 2008, a 65, en 2010.

600 jóvenes con problemas de adicción

“Hablaba con el delegado del Ministerio de Educación, y nos decía que 600 estudiantes de las escuelas primarias y secundarias de Bluefields habían sido atendidos por problemas de adicción de drogas, en el Centro de Atención Sicosocial de Bluefields”, relató Roberto Orozco, investigador del IEEPP, y uno de los autores del estudio.

“Están utilizando taxis, y están utilizando estudiantes para ir a vender la droga directamente al colegio. Y esa es una alarma que nos decía el delegado del Ministerio Público. Y además, está la denuncia en la Fiscalía Regional”, aseguró.  

Sicariato: “Llegan, matan y se van”

El investigador brindó detalles a Conexiones, sobre el otro grave fenómeno registrado en Bluefields: el sicariato vinculado al narcotráfico. El análisis se basa a partir de las 33 muertes violentas reportadas en 2010.

 “Encontramos que 11 eran homicidios y 22 eran asesinatos y estaban vinculadas a la actividad de narcotráfico, narcomenudeo, al negocio de las drogas ilícitas. Y los móviles que se descubrieron para la comisión de estos asesinatos, eran vendettas, pasadas de cuenta por competencia…”, explicó.

“Ahora, cuando entrás a la modalidad de cómo se mataba: encontrabas que eran gente externa de Bluefields a las cuales se les había pagado para matar por encargo a estas personas. Llegan, matan y se van. Eso ya es sicariato. Mato para ganar yo dinero. Eso fue lo que se encontró en Bluefields, con estos 22 asesinatos”, aseguró Orozco.

En cuanto a los 11 homicidios “ocurrieron por cuestiones de ventaja en el narcotráfico”.

La conclusión a la que llega el estudio sobre este punto es, que las 33 muertes violentas “fueron encargadas por agrupaciones que controlan el mercado interno de drogas y el apoyo logístico de las estructuras internacionales del tráfico internacional de cocaína. Esto implica el nacimiento de un sicariato local”.

Según Roberto Orozco, la estadística policial para 2010 debe de registrar un “incremento sustancial de la peligrosidad en la RAAS”, ya que durante 2009, se contabilizaron 45 muertes violentas, pero incluyendo a todos los municipios de la región. Por lo tanto, “sólo con la cifra de Bluefields, debe de ubicar a la RAAS como el lugar más peligroso del país, entre la ciudades o lugares más peligrosas, de acuerdo al Índice Delictivo Demográfico”.

“Ni sicariato ni narcotaxis”

El comisionado mayor Manuel Zambrana, jefe de la Policía Nacional en Bluefields, rechazó que en dicha ciudad costeña estén operando sicarios a sueldo vinculados al negocio del narcotráfico; y señaló, además, que la existencia de “narcotaxis” en las dimensiones denunciadas por el periodista local Ervin Espinoza, forma parte de los “comentarios” de la población, pero que no ha sido confirmado por ninguna investigación policial.

“El IEEPP presentó un estudio en el cual se señala la ocurrencia del sicariato en la ciudad de Bluefields. ¿Esto es así?”, le preguntamos al comisionado mayor vía telefónica.

“Es falso. Es cierto que en Bluefields  o en la región se han incrementado los casos de homicidios, pero eso ha sido en los municipios de la profundidad: El Tortuguero, La Cruz de Río Grande…”, afirmó.

“Pero no han sido tampoco por el narco todas las muertes. Hay rencillas por licor, rencillas personales. Muertes sobre drogas han sido muy pocas”, añadió.

 “La modalidad que está adquiriendo el crimen organizado nacional incluye  a dos o tres, pero tampoco sicariato. Eso es falso para mí. Creemos que no es así”, sostuvo.

“La gente  mucho habla de narcotaxis”

Respecto a las operaciones denunciadas de narco-expendio a través de taxis, el comisionado mayor Zambrana, igualmente resultó categórico: “La gente mucho habla de narcotaxis, se habla de mucha actividad de ese tipo, y la gente lo vincula a personas que se han enriquecido, entonces lo vinculan al narco”, señaló. “Pero las investigaciones no lo han confirmado, y eso, es un referente de que no es cierto”, afirmó.

Pobladores no brindan información, asegura

De acuerdo al comisionado mayor, los pobladores de Bluefields “manejan que los dueños de grandes ferreterías y negocios tienen narcotaxis. Es la percepción de la gente aquí. Pero si la gente habla y no logra dar información para poder desarrollar un trabajo a mayor profundidad, entonces, todo es a nivel de comentario, pero no hay nada concreto”, indicó.

Confirmó que al agente policial mencionado por el periodista Ervin Espinoza, “se le dio de baja”, así como a otros nueve agentes por diferentes razones: a uno por involucrarse con una mujer miembro de una célula de narcotraficantes, y a otro por vender información.

El comisionado mayor Manuel Zambrana, quien tiene seis meses de ocupar la jefatura policial en Bluefields,  reconoció que “hay narco y crimen organizado”, pero “hemos quebrado a las células”.

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