“La sociedad civil tiene que tener sus propios medios”

Opinión

Una entrevista con Guillermo Mastrini, experto en medios de comunicación y coordinador de la investigación “Los Monopolios de la Verdad”. (Este reportaje también se encuentra en versión audiovisual)

Por Mauricio Miranda | Mar 25, 2010

Hasta ahora, la sociedad civil no ha comprendido la importancia de los medios de comunicación. Se queda frente a las radioemisoras, frente a las pantallas y las portadas de los diarios, como simple espectador. Y si bien ha logrado recuperar espacio en las agendas noticiosas, la estrategia no ha sido suficiente para construir una democracia plena, porque no se ha sentado a la mesa donde los políticos y los empresarios de la comunicación toman las grandes decisiones mediáticas.

Así plantea Guillermo Mastrini, profesor e investigador argentino, el reto que tiene por delante la ciudadanía en esta Era de la Información.

Durante su visita a Nicaragua a principios de marzo –que coincidió con la celebración del Día Nacional del Periodista–, el profesor Mastrini presentó la investigación “Los monopolios de la verdad”, que realizó entre 2006 y 2008 junto al también investigador Martín Becerra.

En el estudio, financiado por los organismos no gubernamentales “The Trust for the Americas” y el “Instituto de Prensa y Sociedad”, se revela cuáles son los grupos mediáticos que concentran los mercados de la información tanto en Centroamérica como en República Dominicana; sus niveles de alcance en las audiencias; y los réditos que obtienen.

En esa oportunidad, conversó con la Unidad de Producción Informativa (UPI) de la Universidad Centroamericana (UCA), para explicarnos desde su experiencia, y a partir de la investigación, el fenómeno de estos monopolios que se “adueñan” de la “verdad”.

Editor y compilador de libros como “Globalización y monopolios en la comunicación en América Latina” y “Mucho ruido, pocas leyes: economía y políticas de comunicación en Argentina”, Mastrini también se destaca como docente universitario y por ser uno de los impulsores de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en su país.

¿Qué origina esta investigación?
La iniciativa la tomaron dos organismos no gubernamentales, que son “Trust for the Americas”, con sede en Washington, y el Instituto de Prensa y Sociedad, de Lima, que estaban muy preocupados por conocer cuáles son las cuestiones que llevan a los periodistas a limitarse en su labor de investigación.

Y una de las primeras consecuencias a la que llegaron era que había niveles importantes de autocensura en los periodistas.

Muchas veces los periodistas directamente preferían no investigar algunos temas, o tenían ciertos temores a iniciar determinadas labores periodísticas.

Y estas dos instituciones llegaron a la conclusión de que una de las causas era la concentración de la propiedad de los medios, donde lo que suele ocurrir es, que pelearse con un dueño es pelearse casi con todos los dueños, y por lo tanto la capacidad de investigación de ese periodista va a verse implícitamente amenazada.

En el caso del periodismo una de las virtudes es la capacidad de independencia de las redacciones, y en un lugar donde no hay un mercado periodístico plural, esa independencia nosotros creemos que se ve amenazada.

¿En qué contexto se desarrolla este fenómeno?
Creo que es un momento de una importante transformación de todo el sistema mediático.

Y aquí la principal causa de esa transformación es la digitalización de los procesos de comunicación, que abarata enormemente los costos de producción, y esto tiene una consecuencia inmediata sobre el mercado, ya que permite que otros accedan a otros mercados.

La segunda cuestión es que acaba con la escasez. Hoy los medios de comunicación, especialmente los electrónicos, no son bienes tan escasos como antes.

Paradójicamente, en un momento donde parecería haber más diversidad, enfrentamos una situación donde hay más concentración, y donde los principales sitios vinculados a las nuevas tecnologías, también van quedando en manos de los mismos que antes estaban.

¿Quiénes se encuentran detrás de los monopolios de la información?
Por un lado, algo que está muy presente en la Prensa Escrita, es lo que llamaríamos las familias tradicionales, dueñas de los medios de comunicación, aquellas que se vincularon históricamente con el surgimiento de la prensa, y que son las que detentaban el poder económico y muchas veces el político, de los países.

En Radio y Televisión, están más vinculados a lo que llamaríamos unos “grupos emergentes” a nivel económico, más dinámicos, muchas veces vinculados al gran comercio, y que han desarrollado desde allí nuevas capacidades económicas.

Y finalmente, un grupo que cada vez está teniendo más peso, son las empresas telefónicas. Hoy observamos que en América Latina, hay una tendencia a un duopolio, están quedando dos empresas de comunicación, que son América Móvil, del mexicano Carlos Slim, y la empresa Telefónica de España.

¿Cuáles fueron los resultados de la investigación?
Hicimos un informe por país, desde Argentina hasta México, prácticamente todos los países de América Latina. Lo que refleja es la participación de las cuatro primeras empresas en cada uno de los mercados que estudiamos en cada uno de los países.

Es decir, qué porcentaje de la facturación y qué porcentaje de las audiencias concentran las cuatro empresas más grande de ese mercado.

En este sentido, los resultados son muy contundentes porque en el promedio de América Latina, se ve que esas cuatro empresas concentran el 80 por ciento de los mercados, y en el promedio de América Central, esas empresas concentran el 90 por ciento, que es una concentración muy significativa, y muy alta.

Los mercados que analizamos son: Prensa Escrita, Radio, Televisión, la telefonía móvil, la telefonía básica e Internet.

¿En Nicaragua cuáles fueron los resultados?
En el caso nicaragüense, la particularidad que se observó, es que hay un poco más de presencia de medios que en otros países de Centroamérica.

Hay algunos canales de televisión más. La radio está presente en varios lugares, y tiene también una llegada más vinculada a las regiones de Nicaragua, y no sólo a la capital.

Ahora, si bien hay más cantidad, esa cantidad no se refiere a una distribución equitativa de las audiencias y de los públicos.

Vemos una alta concentración en el mercado de la prensa, básicamente con dos o tres diarios, curiosamente los tres vinculados a la familia Chamorro por distintas vías.

El mercado de la Radio es siempre el más diverso, el que presenta más pluralidad, incluso el menos concentrado en términos de audiencia con un indicador del 40 por ciento, bastante por debajo de los otros mercados.

Y en Televisión también, mucha diversidad, pero dos o tres canales, principalmente la familia Sacasa, alguna intervención de la familia Pellas, es decir, muy vinculado a grandes grupos económicos.

Y la otra cuestión es la presencia de América Móvil, la empresa Claro, que está empezando a realizar un proceso de ingreso en el sistema de medios de comunicación. Hace unos años compró la principal empresa de cable que era casi monopólica. Posiblemente, el principal grupo, el más importante por economía, pero también porque empieza a tener un peso creciente en lo político y en lo económico, sea el grupo Claro.

¿Los dueños de medios se opusieron a brindar información para la investigación?
Tanto en Nicaragua como en el resto de América Latina, fue muy difícil obtener los datos, y en algunos casos, no los conseguimos de fuentes directas, sino que hubo que hacer investigaciones cruzadas, chequeando datos parciales que se conseguían en el lugar.

Las empresas no han mostrado ningún interés en brindar información. Parece una paradoja, en el sentido de que se puede hablar de casi todo, pero no de lo que pasa en los medios de comunicación.

Entonces, ese discurso de la transparencia que tienen grandes empresas de comunicación, no se refleja cuando tienen que ser transparentes con relación a sí mismos.

¿La existencia de los monopolios afecta la institucionalidad y la democracia de un país?
Yo no creo que contribuyan. Lo importante es que haya una pluralidad de medios para que la ciudadanía pueda contrastar las ideas existentes en una sociedad.

En el caso de Nicaragua, el partido de gobierno está alcanzando una fuerte presencia en los medios: emisoras de radio, acaba de comprar un nuevo canal, tiene espacios en Internet.

¿Qué tan positiva resulta esta política?
Yo creo que se trata de una política errada. Estos medios le hablan a los que ya están convencidos, no captan audiencias de otro público. Aquellos grupos sociales que no son afines al gobierno, dudo que se hagan afines por mirar la televisión o escuchar la radio.

Entonces, como política me parece un gasto muy grande, para un resultado muy pobre. Yo prácticamente la desaconsejaría.

¿Cómo contrarrestar a los monopolios de la información?
Lo que es indispensable es, que la ciudadanía, la sociedad civil, se involucre en los medios, que participe, que se conforme en conglomerados, coaliciones de grupos de intereses, ya sea sindicales, políticos, universitarios, organismos de derechos humanos.

Que la sociedad civil comprenda la importancia de este tema, y comience a participar.

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