Políticos olvidan Managua

Reportajes

Graben de Managua. Fuente: Google Maps

El enjambre sísmico de Managua, sumado a las construcciones inadecuadas aumentan los riesgos de una catástrofe que la fulminaría en segundos. Partidos políticos olvidan oportunidad de presentar propuestas para mitigar eventual terremoto en sus planes de gobierno

Por Nery García | Nov 01, 2011

III y última entrega

Por 19 años doña Auxiliadora Sánchez habitó en los escombros que dejó el terremoto de 1972, cuyos edificios estaban ubicados frente al Ministerio de Gobernación (Migob) y hace unos meses fueron demolidos por el gobierno.

En la actualidad, ella es parte de las 250 familias beneficiadas por este gobierno al recibir una casa en el proyecto habitacional villa La Concha, ubicado en el municipio de Ciudad Sandino, al occidente de la vieja Managua.

Lo que doña Auxiliadora y el resto de las personas que ahora habitan en villa La Concha no saben es que a poca distancia de sus nuevos hogares pasa la falla tectónica Mateare, misma que se logra observar en forma de cerro horizontal y se pierde ante la vista, pues tiene una longitud de aproximadamente 70 kilómetros que se extiende entre Las Nubes (municipio El Crucero) y el municipio de Mateare.

El geólogo Francisco Espinoza, quien recientemente hizo una maestría sobre el fallamiento superficial de Managua en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), asegura que la falla Mateare es una de las tres grandes fallas principales que forman el graben o fosa tectónica de Managua.

El graben es un área limitada por fallas y hundida, explica Espinoza. En el caso del graben de Managua, la ciudad está bordeada por la falla Mateare al oeste, la falla Cofradía al Este con una extensión de 26 kilómetros, y la falla Nejapa que se extiende desde los planes de Ticomo (al norte) hasta el campo volcánico de Apoyeque (al sur), cuya extensión es de 27 kilómetros.

Managua hundida y grave riesgo

El ingeniero y ex alcalde de Managua (2005 - 2009), Dionisio Marenco, compara al graben de Managua con un pastel al que se le pone una mano en el centro.

La parte hundida representa a Managua y los bordes son las fallas señaladas, pero, además, esa parte hundida que representa a la capital, en miles de años ha sido revestida por sedimentos que se ha convertido en el suelo de la “novia del Xolotlán”, por lo que es frágil ante una sacudida de la tierra: “todo este territorio es la súper producción de tierra, roca, talpuja, piedrín, arcilla” agrega Marenco.

El ex edil capitalino recuerda que en la costa del lago existe 35 metros sobre el nivel del mar (msnm), y en el volcán Santiago (Masaya) hay casi 1000 msnm en una extensión de 22 kilómetros. “Esto es sumamente peligroso… por eso los terremotos que han azotado a la ciudad son tan dañinos, porque se producen muy cerca del centro de la ciudad y a muy poca profundidad de la tierra”, afirma Marenco.

El riesgo de los capitalinos se acentúa cuando de acuerdo a estudios del Instituto Nicaragüenses de Estudios Territoriales (Ineter) la ciudad Managua es atravesada por al menos 18 fallas y decenas de fracturas que se extienden por todos lados, lo que sumado a las mala cantidad de las construcciones y falta de supervisión rigurosa de las instituciones estatales, dejan al descubierto otra gran catástrofe.

Muertes se triplicarían en relación a 1972

“Sí, va a haber un terremoto en Managua, pero lamentablemente todavía no sabemos cuándo se va a producir”, advierte Emilio Talavera, sismólogo del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), quien agrega que en Nicaragua ocurren al menos 10 sismos por días, pero que en su mayoría no son percibidos por la población.

El Sistema Nacional de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres (Sinapred) estima que de ocurrir un terremoto en Managua de gran magnitud habría alrededor de 30 mil 801 muertos, 123 mil 202 heridos y 317 mil 304 damnificados, además de 52 mil 884 casas entre destruidas y semidestruidas, equivalente al 20 por ciento de las viviendas registradas en el municipio de Managua por el Censo 2005.

Eso significaría que la cantidad de muertos en relación al terremoto de 1972 se triplicarían y el número de heridos sería seis veces mayor, aunque la destrucción de casas sería menor, debido a que hace 39 años existían muchas más casas de taquezal que las que existen ahora.

Políticos olvidan Managua

En tiempos de campaña electoral, se esperaba que los diferentes partidos políticos dentro de sus propuestas de plataformas de gobierno incorporaran promesas de cómo atender la grave amenaza de un terremoto en Managua, en donde habitan poco más de 1.2 millones de personas, quienes representan casi el 25 por ciento de la población nacional y en donde se produce alrededor del 45 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

En su propuesta de gobierno la Alianza por la República (APRE) sólo señala en la página 27 de ese documento: “Tenemos que multiplicar nuestros esfuerzos para construir casas de mejor calidad”. En la página 30 se lee un subtítulo denominado “Política de Vivienda” en el que menciona su promesa de fomentar programas para viviendas rurales y urbanas, pero no mencionan un plan de ordenamiento territorial.

En la segunda semana de septiembre reciente, Enrique Quiñónez, candidato presidencial por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), hizo un resumen de lo que sería su propuesta de gobierno de llegar a la silla presidencial y aunque prometió viviendas dignas, no propuso nada referido al tema de la vulnerabilidad de Managua.

En la página 24 de su propuesta de plan de gobierno, el Partido Liberal Independiente (PLI) señala la importancia de tener “suficiente infraestructura y de calidad”, pero luego se centra en caminos y carreteras para la productividad agropecuaria y turística.

El Partido Liberal Constitucionalista (PLC) promete en su propuesta de plan de gobierno más de 150 mil empleos y mejores carreteras, pero al igual que los anteriores partidos políticos participan en esta contienda electoral, tampoco no se compromete con un propuesta para reducir, prevenir y los riesgos de Managua ante un eventual terremoto.

El candidato presidencial del FSLN y actual presidente de la República, Daniel Ortega, dijo el 19 de julio pasado que no presentaría un plan de gobierno porque es el mismo que han venido ejecutando desde 2007, pero al parecer tampoco hay una propuesta relacionada al ordenamiento territorial de Managua.

Sinapred hace lo suyo

El director de prevención de Sinapred recuerda que esa institución ha venido trabajando desde hace algunos años en la elaboración de planes de respuestas que incluyen a los municipios del país, los cuales respondan a amenazas y catástrofes.

“Al haber un terremoto ya está el plan específico donde irían esas personas (damnificados) por distrito hacia zonas de seguridad, lo mismo que el ministerio de salud tiene un plan de contingencia donde han identificado hospitales alternativos de atención en caso de un colapso estructurales de sus edificaciones hospitalarias”, asevera el funcionario del Sinapred.

De igual forma, dice que están esperando que los diputados ante la Asamblea Nacional revisen el anteproyecto de ley referido al ordenamiento territorial de Managua, en cuya propuesta se actualizan las normas de construcción tanto en resistencia de los edificios, como en la calidad de los materiales.

Atsunori Kadoya, representante adjunto de Japón en Nicaragua, está convencido de que la información oportuna y organización son relevantes para enfrentar un eventual terremoto. “(La) información completa es importante para evitar pérdidas de vida”, dice el funcionario japonés, luego de que en ese país asiático sufriera el pasado marzo un sismo de magnitud 8.9, según los reportes posteriores del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).

Para Nicaragua, Kadoya reconoce los esfuerzos del Sinapred y otras instituciones como el Instituto de Geología y Geofísica de la UNAN para la prevención y mitigación de un eventual terremoto, sin embargo, “creo que hay mucha tarea para desarrollar el tema de prevención de desastre en cuenca de Managua”.

Alternativa para los managuas

El ex alcalde capitalino considera que las autoridades municipales y del gobierno central deberían enfocar sus esfuerzos para que el crecimiento urbanístico de Managua se dirija en dirección al oriente, entre los municipios de Tipitapa y Masaya. Eso con el propósito de sacar a la gente poco a poco del enjambre sísmico que amenaza constantemente a los capitalinos.

Marenco aclaró que no se trata de que los managuas se desplazados inmediatamente hacia una nueva Managua, sino de crear las condiciones para que con el tiempo lo hagan espontáneamente conociendo el alto riesgo con el que viven ahora no sólo por las posibles consecuencias de un sismo, sino también por las inundaciones que cada vez son más frecuentes.

El director de prevención de Sinapred, José Luis Pérez, coincide en que la propuesta de Marenco es la más sabia, pero afirma que se trata de proyectos costosos de los que Nicaragua no tiene condiciones para desarrollaros, por lo que asegura que sus esfuerzos están concentrados en insistir a la población en construir de acuerdo a las normas de construcción y estar preparados ante un eventual terremoto.

 

(Con la colaboración de María José Salgado y Eugenia Mayorga)

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